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  • SÁBADO 11.04.2009

Entrevista a Calle 13

Residente, la mitad de Calle 13, asegura que canta lo que se le canta y que lo hace de un modo creativo.

Germán Arrascaeta  | garrascaeta@lavozdelinterior.com.ar

El grupo puertorriqueño Calle 13 ha sido llamado a refundar la música joven. Liderado por los medio hermanos Residente y Visitante (alter egos de René Pérez y Eduardo Cabra, utilizados para identificarse con el guardia de seguridad de su barrio), Calle 13 ha creado una música que dinamita la solemnidad a partir de un cóctel de timbres y ritmos urbanos. Algo así como un nuevo rock que no comulga con nadie y que, sin embargo, ha sido bendecido por la industria, la crítica y el público.


Si en el Primer Mundo Thom Yorke estetiza preocupaciones de un modo arty, en el Tercero Residente convierte en talk show sus odios y resentimientos y los eleva al rango de toma de posición política.

Pese a que ahora la formación boricua asoma con un disco de título "biempensante" ( Los de atrás vienen conmigo ), el repertorio evidencia que todo va más allá de una alianza con los que menos tienen. "El título tiene que ver con reivindicar a los relegados, volverlos mis hermanos. Pero fijate que también puede aludir a una situación de banda, a los músicos de Calle 13. Ellos vienen con nosotros, nosotros vamos con ellos. Es así desde siempre y mucho más desde que esto empezó a funcionar", dice Residente desde su casa (¿mansión?) de San Juan de Puerto Rico, donde se oyen llantos de niños y otros sonidos vinculados con el ambiente familiar.

Si uno no queda fascinado por la música de Calle 13 y quiere desacreditar su impacto, puede argumentar que la controversia siempre fue un arma efectiva para posicionarse. Y que estos boricuas fueron los mejores alumnos a la hora del dictado de esa lección. Pero, claro, la imaginación puede otorgar un valor agregado. Residente: "Lo nuestro es algo así como una clase de geometría entretenida. Tenemos letras triviales que nos han permitido preparar el clima para decir otras más urticantes. Y para los que nos tildan de oportunistas, tengo un descargo muy certero: la censura siempre ha estado ahí".

"Desde que nació Calle 13, sacamos Se vale to to, luego Querido FBI, y empezó la controversia. Toda la vida nos hemos movido con intentos de censura sobre nuestras espaldas. Sabemos de qué va eso de tener un público a favor y otro en contra. Yo me ajusto a la situación artística que sea, pero nunca me pidan que deje atrás mis convicciones", añade.

En Los de atrás vienen conmigo, según Residente, hay un ejemplo de cómo lo creativo se impone a una reacción emocional. Está en el tema Que lloren, donde la mira les apunta a las estrellas del reguetón que no se bancan su condición de célebres. "Me refiero a mis adversarios o enemigos de un modo directo pero creativo. La manera como planteo las cosas es directa y tiene que ver con lo que observo. No tengo filtro. Si veo a los artistas del reguetón llorando en cámara por cualquier razón, es un disparador para hacer algo divertido. El humor te abre posibilidades de expresión. Claro que no soy solemne, pero tampoco quiero llegar al extremo de la "tiradera" (en la jerga boricua, polémica alentada por el flujo rapero).

Fantasía y realidad
Si todas las canciones de Calle 13 nacen de lo que Residente observa, hay que pensar que todo el repertorio se ajusta a la realidad. ¿Será así en el caso de John el esquizofrénico, ese retrato de asesino serial que traza al final del nuevo disco? "John era un fan que apareció un buen día. El tipo era muy seguidor, muy metódico y usaba lentes de marco cuadrado. Y caminaba con un sigilo espeluznante. Todo hacía presumir que escondía cuerpos en el placard", dice el cantante entre risas, certificando que también hay proyecciones desde lo real a lo fantástico.

–Más allá de estas explicaciones, en algunas críticas se preguntan cuál es la fuente de tanto odio y resentimiento. Y también ponen énfasis en tu bienestar.
–Lo que uno ha vivido, bien vivido está. No me olvido de lo que pasamos, ni de dónde salí, ni de los sacrificios de mi familia. Conozco muy bien cómo se vive en el barrio Trujillo Alto. Y eso no me lo quita ni el bienestar ni ninguna situación posterior que me toque vivir.

–Por lo pronto, si tu situación se complica, como puertorriqueño podés ir a Estados Unidos sin visado.
–No me siento norteamericano. Tenemos los papeles para entrar, es cierto, pero no pertenecemos, y los gringos hacen de nosotros lo que les da la gana. Y aquí la gente es indiferente a esa situación. La marina estadounidense establece bases aquí, hace sus operaciones y nosotros como si nada. La situación política es bastante incómoda. No se sabe qué somos. No somos independientes, no somos un Estado, no somos una colonia, no tenemos un presidente sino un gobernador que hace de presidente. Si queremos hacer algo en verdad, no vamos a poder porque no nos lo van a permitir. Y eso será así por más Obama que gobierne.

–En el disco participa Rubén Blades, un músico genial que se ha embarrado con la política. ¿Y vos? ¿Participarías políticamente para cambiar cosas?
–No. Y no sólo porque estoy convencido de que política hoy es sinónimo de cualquier cosa menos de bienestar general. No creo en la política porque confío plenamente en la música. Estaría muy chévere que haya muchas bandas de géneros urbanos planteando sus problemas. Eso sería más efectivo.

Para agendar
Calle 13 actuará el jueves 16 de este mes en el Orfeo Superdomo (avenida Cardeñosa 3450, barrio Alto Verde). Los organizadores convocan al público a las 21. El grupo liderado por los hermanos Residente y Visitante presentará Los de atrás vienen conmigo. Entradas a $ 140, $ 120, $ 100 y $ 80. Se venden en Tiendas Vesta de Dinosaurio Mall. Efectivo y tarjeta.