Crítica de "La elegida"
Analizamos La elegida, con grandes actuaciones, El fin de la espera, El último gran Mago y El nuevo novio de mi madre.

Beatriz Molinari I bmolinari@lavozdelinterior.com.ar

La autora de Mi vida sin mí y La vida secreta de las palabras encara la tarea de llevar al cine la novela de Phillipe Roth y lo hace poniendo su propio sello en el romance que protagonizan Penélope Cruz y Ben Kingsley. La elegía es el tono que mejor le sienta a la directora que captura el entramado del amor entre la joven estudiante y su profesor maduro.

El guión de Nicholas Meyer y la fotografía de Jean Claude Larrieu rodean y protegen a unos personajes dramáticos, aparentemente obvios, que entran en el romance siguiendo todos los pasos: seducción, atracción, dependencia mutua, para luego evolucionar a una relación compleja.

David Kepesh (Ben Kingsley) inicia el juego del cortejo con la alumna Consuela Castillo (Penélope Cruz). El ritual es conocido para él, un viejo Casanovas que queda atrapado entre los ojos y el cuerpo de la joven.

Coixet va mostrando la imposibilidad afectiva de David, al tiempo que entra en el terreno de la reflexión y pone sobre el fondo amoroso temas necesarios, acuciantes.

David se siente, a pesar de la edad, "involucrado en los aspectos carnales de la comedia humana" y ostenta su inmadurez como un rasgo de vitalidad que su amigo George, un extraordinario Dennis Hopper en ese rol, le tira abajo al interpelarlo sobre sus inseguridades y mezquindad.

La falta de compromiso, por temor, cobardía o egocentrismo va dibujando el perfil de David, mientras la chica, una Penélope Cruz juvenil y transparente, demanda lo que él no está dispuesto a ceder.

Los aspectos visuales de la película la alejan del lugar común. Coixet regala luces y sombras; fotografía los cuerpos en toda su sensualidad, busca rincones, detalles y matices en las copas de vino, y en lo cotidiano concentrado en los momentos del amor.

También dirige con mano maestra a los protagonistas. Kingsley sorprende por la oscilación permanente de su personaje, entre el entusiasmo, el deseo y el autocontrol exagerado. Un gran actor que se somete, con estilo, a las reglas básicas de la película de amor. Penélope Cruz lo acompaña como una bailarina delicada, y completa el elenco, Patricia Clarkson, la amante de David, de toda la vida, su par femenino, y Peter Sarsgaard, en el rol del hijo médico que busca el padre que David no supo o no pudo ser.

Hombre y mujer Coixet conduce el texto a la indagación profunda e interesante sobre la naturaleza del amor y, sobre todo, expone una relación en la que la mujer sobrelleva las ausencias, como la adulta de la pareja. En La elegida (título absurdo que no coincide con Elegy/Elegía) no falta la crítica, sin caer en argumentos moralistas, a cierto statu quo de los mayores aferrados a su libertad como eternos adolescentes y a un medio social de cierto refinamiento y comodidades, que adormece cualquier impulso que obligue a saltar las barreras de la soledad, el prejuicio o los años. En La elegida, Isabel Coixet pega el mazazo con los sentimientos a flor de piel, gracias a la química de la pareja-despareja y convierte el cliché en una buena película.

La elegida (EE.UU., 2008). Calificación: muy buena. Dirección: Isabel Coixet. Guión: Nicholas Meyer, basado en la novela de Philip Roth, "El animal moribundo". Fotografía: Jean Claude Larrieu. Intérpretes: Penélope Cruz, Ben Kingsley, Dennis Hopper, Patricia Clarkson. AM/16. 1:50’. Dinosaurio, Showcase, Gran Rex, Hoyts, Cinerama, Sunstar.

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Categorías: Cine | Comentario